La caja de herramientas foucaultiana...

La caja de herramientas foucaultiana en acción…
«…este libro no aspira a clausurar un debate, sino a contribuir a su problematización. Su ambición es hacer visible aquello que, bajo la apariencia de neutralidad técnica o evidencia científica, constituye en realidad el resultado de decisiones históricas, luchas epistemológicas y estrategias de gobierno. Abrir las “cajas negras” del poder punitivo no es un ejercicio puramente intelectual: es una condición necesaria para pensar críticamente las formas contemporáneas de dominación y las posibilidades, siempre parciales e inciertas, de resistirlas»
El singular pensador de Poitier, Michel Foucault (1926-1984)consideraba su obra poliédrica donde las haya, siempre bajo la bandera de penser autrement, como una caja de herramientas al servicio de los lectores, en la que estos utilizaran aquello que les interesase; igualmente tomaba prestada la metáfora de las gafas cara a Marcel Proust.
Pues bien, Mario Domínguez y David J. Domínguez -ambos profesores de la universidad Complutense- recurren a las herramientas o las lentes foucaultianas para analizar el sistema punitivo que rige en nuestras sociedades, situando el eje de su potente obra, editada en Catarata, en las cuestiones de por qué se castiga y cómo se castiga y los cambios que el paso del tiempo, y las mentalidades, provocan: «Abriendo las cajas negras del castigo. Penalidad, normalización y gubernamentalidad desde una perspectiva foucaultiana»; ciertamente lo hacen a fondo y con un rigor expositivo cartesiano, claro y distinto.
Hay ideas claves en el pensamiento de Foucault que han de ser tenidas en cuenta y realmente los autores no es que lo hagan, que sí, sino que los desvelan en su total extensión: el poder más allá de los represivo, es al tiempo positivo, crea y para ello usa tecnologías varias -saber/poder- que, extendiendo el poder de manera microfísica, ordenan, domestican a los ciudadanos, los formatean por decirlo así, creando, a su vez, una neta separación entre los comportamientos normales y los que no entrar dentro de ella, logrando imponer esta distinción usando el castigo como manera de gobernar la vida social. No se utiliza así, el castigo como respuesta al delito sino como sistema de normalización / domesticacion y gubernamentalidad.
La obra avanza en dos direcciones: por una, se va deslizando las variaciones de las posturas de Foucault en sus diferentes obras y giros de enfoque, por la otra, la mirada se dirige a las leyes y técnicas que, presentándose las más de las veces como mecanismos neutros o técnicos, gestionan la vida social, creando espacios de supuesta normalidad frente a los comportamientos pretendidamente desviados, siempre con el centro de gravedad de los tres ejes nombrados ya desde el título de la obra: penalidad,normalización y gubernamentalidad.
No se limita el ensayo a una disciplina determinada sino que es un trabajo que traspasa diferentes fronteras disciplinares, resultando así una obra interdisciplinar, con incursiones historiográficas, jurídicas, sociológicas y también filosóficas, cuyo propósito es desvelar una trama de prácticas, instituciones y saberes que rara vez se observan en conjunto, que sostienen el sistema punitivo hasta el punto de que llega a considerarse éste como lo normal. La obra está organizada en dos partes: Tecnologías disciplinarias y génesis de la racionalidad punitiva y Del giro punitivo a la gestión biopolítica del riesgo, a las que siguen un Apéndice: De la historia de la prisión a la teoría de la razón punitiva. Foucault responde a los historiadores penitenciarios franceses y una Conclusión: Ley, norma y gobierno del riesgo en la penalidad contemporánea.
La primera parte se inicia con una distinción establecida por Foucault entre la penalidad de la ley y la penalidad de la norma. Ambas coinciden / conviven en el tiempo, manteniendo una disputa en el campo de la intervención penal, basándose, no obstante, en presupuestos realmente distintos. Así como la primera se centra en la infracción de las normas, conllevando una responsabilidad individual; la segunda por su parte, desplaza el centro de atención hacia el sujeto, su conducta, su trayectoria y las condiciones de posibilidad del delito, lo que supone un cambio con respecto a la culpabilidad, para poner el foco en la peligrosidad, la anormalidad y el riesgo. Esta diferencia lejos de responder a criterios de orden cronológico, se plasma en que la segunda se presente como complementaria, técnica y humanizadora del derecho penal, de la primera, Sostienen los autores que la distinción es de calado, al subrayar que la segunda es prospectiva, marcando de antemano a los sujetos por su pretendida peligrosidad. La penalidad de la norma supuso notables transformaciones en la maquinaria judicial desde finales del siglo XIX, coincidía este giro con la intervención de una cohorte de especialistas (médicos, psiquiátricos, psicológicos, criminológicos) -saber / poder- que no debilitaba el poder judicial, sino que lo ampliaba, y lo amplía, en la medida en que expande su campo de acción, al permitir intervenir no solo sobre actos ilícitos sino igualmente sobre conductas potencialmente peligrosas, a trayectorias problemáticas y poblaciones definidas como de riesgo. Gran parte del libro es dedicada a esta mutación, centrada en la noción de peligrosidad – que se traduce en transformaciones en las políticas punitivas…al diagnosticar, clasificar y anticipar conductas. No se cumplía desde luego aquello que se dice el pecado pero no el pecador, ya que al tomar el puesto de mando la probabilidad y la predicción, esta política pasa a nutrir la visión anticipatoria de conductas y gestión diferencial de poblaciones. En esta primacía cobran gran presencia los trabajadores sociales, en una combinación de supuesta emancipación y un descarado control, no deteniéndose solamente en la biografía de los sujetos sino en su ámbito familiar…produciéndose una articulación entre asistencia y castigo.
La segunda parte, se centra en algunas mutaciones en el campo punitivo, que por cuestiones de época, Foucault no pudo conocer, ni obviamente señalar, aunque en sus cursos del Collège de France ya ofrecía pistas. Se da cuenta de la encarcelación masiva en los años ochenta, y los cambios en las hondas transformaciones en las formas de castigo en las sociedades liberales avanzadas. Según la visión de los autores este giro supone una transformación estructural de la penalidad, conllevando ello cierto debilitamiento, aunque permaneciendo, de los modelos correccionalistas y asistenciales, dándose nuevas formas de control selectivo y excluyente. El giro del que se da cuenta lleva consigo tres desplazamientos: en el objeto de la intervención penal, modificación en la temporalidad del castigo y una mutación simbólica de la penalidad. No se produce una sustitución del paradigma disciplinario, sino que estos desarrollos suponen una reconfiguración en las formas de ejercicio del poder, en una conjunción de dispositivos disciplinarios, tecnologías securitarias y remanencia soberanas. Los análisis presentados pivotan sobre la tríada soberanía-disciplina-peligrosidad, para posteriormente detenerse en las nociones de biopolítica y gubernamentalidad, con mención especial a los análisis de los dispositivos científicos.
La importancia de abrir las cajas negras de estos dispositivos, es desvelar cómo el funcionamiento en lo cotidiano tiende a invisibilizar los procesos que los constituyen, lo que lleva a los autores a exponer diferentes aspectos relacionados con ello, subrayando la primacía del castigo y del control, frente a la aparente neutralidad científica de los métodos empleados, que producen sujetos de riesgo, poblaciones vulnerables y zonas peligrosas. Exposición que avanza con dos pies: el teórico y el descriptivo, no como mundos separados sino complementarios, que se retroalimentan.
El recorrido concluye, con un acercamiento a la obra fundamental que ha cumplido cincuenta años desde su publicación, Vigilar y castigar, y la encendida polémica que suscitó entre los custodios del templo de la historiografía penitenciaria francesa, y la respuesta de Foucault cuya intención no era, de ninguna de las maneras, realizar una cronología de de la prisión, sino arrojar una mirada crítica y problematizadora sobre el asunto…así pues, las posiciones de rechazo desde el mundo de los historiadores, erraban el tiro…pudiéndose aplicar al caso aquello que dijese en la introducción a su Arqueología del saber: «No, no, no estoy donde ustedes tratan de descubrirme sino aquí, de donde los miro, riendo».
Obviamente me quedo corto al dar cuenta de esta potente obra, sin entrar en todos los recovecos por los que se deslizan sus autores, cuyo propósito no se reduce a un ejercicio intelectual sino por la senda de ofrecer instrumentos de cara a problematizar ciertas visiones heredadas y consagradas por el uso y el abuso, desvelando sus caretas de neutralidad, incidiendo en su carácter de instrumentos de poder…ofreciendo así materiales de cara a la intervención en luchas locales, puntuales y estratégicas.
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