"NEOEMPERADORES" El goce del poder : Introducción de Jorge Alemán


"NEOEMPERADORES"  El goce del poder : 

Introducción de Jorge Alemán


Durante décadas se pensó que la expansión del capitalismo global y de las democracias liberales constituía el horizonte definitivo de la historia. El mercado, las instituciones representativas y la globalización tecnológica parecían asegurar un orden relativamente estable donde el conflicto podía administrarse sin rupturas radicales. Ese equilibrio, siempre precario, ya había comenzado a resquebrajarse.


Sin embargo, aún le quedaba por dar al neoliberalismo un nuevo paso político: el Neoemperador.


En ese escenario aparece esa nueva figura que se diferencia del viejo emperador y del dictador del siglo xx. El neoemperador es una forma de poder que condensa redes económicas, tecnológicas y mediáticas, y que, al mismo tiempo, vuelve a encarnar un mando capaz de movilizar identificaciones, odios y fascinaciones.


El neoemperador es el nuevo rostro del Imperio que, a diferencia de lo que postulaban Negri y Hardt, presenta ahora, en quienes lo encarnan, un modo exhibicionista de goce –entendiendo el goce, desde la perspectiva del psicoanálisis, como una forma de satisfacción ligada a la pulsión, al exceso, y en la que el sujeto se ve implicado en su propio malestar–.


Allí donde el orden global había producido dispositivos impersonales de gobierno, como instituciones financieras, algoritmos y organismos internacionales, el neoemperador aparece como rostro visible del poder: condensa y dramatiza esas redes. Su autoridad no proviene de una tradición dinástica ni de una ideología totalizante, sino de una mezcla singular de espectáculo mediático, plebiscito permanente, gestión tecnocrática y autorización de la crueldad.


Toda época necesita sus nombres. No porque los nombres expliquen completamente lo que sucede, sino porque permiten reconocer una figura que organiza lo disperso. El término neoemperador intenta nombrar esa figura que emerge en nuestro tiempo para condensar una serie de transformaciones históricas, políticas y subjetivas que atraviesan el mundo contemporáneo.


Aclaremos, de entrada, que cuando hacemos referencia a «lo subjetivo» –referencia clave en el texto que estamos presentando–, no aludimos a ningún proceso psicológico o interior. La subjetividad es siempre discursiva y, por tanto, material, y en el centro de esa subjetividad siempre está presente el sujeto del inconsciente.


Este libro propone pensar esas figuras que, pese a sus diferencias, comparten el goce del poder y una autoridad que se sitúa fuera de los límites de la democracia.


La hipótesis que atraviesa estas páginas es que el fenómeno de los neoemperadores no puede comprenderse únicamente desde la economía o desde la teoría política clásica. Es necesario introducir otra dimensión: la economía libidinal del poder, la manera en que el goce, la pulsión y las identificaciones inconscientes intervienen en la construcción de la autoridad política.


El breve texto que aquí presentamos establece una serie de criterios básicos para afrontar los diversos problemas que se presentan con la expresión «gozar del poder». Por esa razón, este libro articula tres registros que rara vez se examinan juntos: la transformación del capitalismo global, las mutaciones tecnológicas que reorganizan la vida social y la estructura del sujeto tal como la ha pensado el psicoanálisis. Por ello, se tendrán muy en cuenta distintas tesis freudolacanianas.


La política contemporánea no se juega únicamente en programas, instituciones o ideologías. También se dirime en el modo en que los sujetos experimentan el miedo, la pertenencia, la humillación, la protección o el deseo de castigo. En ese punto, el neoemperador funciona como operador de goce: organiza pasiones colectivas, autoriza formas de crueldad y promete protección frente a un mundo vivido como caótico.


A su vez, el tiempo histórico en el que emerge el neoemperador no puede delimitarse de un modo claro en sus contornos. En todo caso, constituye un aspecto crucial de esa coyuntura donde el neoliberalismo intenta separarse de la democracia.


Comprender esta figura exige, entonces, un desplazamiento teórico: es necesario interrogar las condiciones subjetivas que hacen posible que amplios sectores sociales encuentren en el mando duro una respuesta verosímil a su malestar.


Desde esta perspectiva, el neoemperador aparece como un síntoma de época. Surge en un momento donde el capitalismo ha erosionado las mediaciones colectivas, donde la técnica ha reorganizado el tiempo y el lenguaje, y donde las promesas igualitarias de la Modernidad parecen haber perdido su capacidad de convocar imaginarios políticos duraderos. Matizando esto último, podemos decir que los proyectos de emancipación que permanecen de un modo latente en el tejido social no encuentran aún un principio de orden que establezca un freno decisivo a la aceleración capitalista.


Las páginas que siguen intentan cartografiar ese momento. Exploran la relación entre poder, goce y subjetividad en la nueva era; analizan la mutación del sujeto político y examinan cómo la figura del neoemperador se convierte en el operador privilegiado de una época atravesada por la incertidumbre, la violencia simbólica y la promesa de protección autoritaria.


Pensar esta figura implica leer el presente y abrir una pregunta sobre el porvenir: ¿qué formas de política, de comunidad y de deseo pueden aún oponerse a la lógica del mando ilimitado?

.

fuente: https://jorgealeman.substack.com/p/neoemperadores-el-goce-del-poder-0ee

.

reenviado por Red Latina sin fronteras

https://mastodon.bida.im/@RedLatinasinfronteras

https://www.facebook.com/enred.sinfronteras.50

enred_sinfronteras@riseup.net








Kommentarer

Populära inlägg i den här bloggen

Argentina: Unión de Asambleas de Comunidades (UAC) 20 años asambleando nuestros mundos

Barcelona: Amazon factura millones y regatea céntimos a quienes trabajan…

Argentina_Pueblo Diaguita Cacano: Agua y aljibes, silencio y abandono en Comunidades Indígenas